La infanta Elena también fue una víctima de personas que velaban por sus seguridad. El artífice fue un oficial encargado de estar en todo momento con la Infanta, que colocó un micrófono en el vehículo que la joven usaba para desplazarse. De este modo consiguió demostrar la relación de ésta con el que ahora es un marido, Jaime de Marichalar.