Estefanía de Mónaco siempre fue la princesa rebelde de Mónaco, la que más quebraderos de cabeza ha dado a Rainiero. Pero el gran quebradero estaba por llegar: Estafanía se quedaba embarazada de su primera hija sin estar casada y con la "semillita" del guardaespaldas, un por aquel entonces desconocido Daniel Doucret. Al final se casaron, tuvieron más hijo y para rematar el cuento de hadas moderno él le puso unos enormes cuernos públicos en la piscina de una bailarina de streaptease... ya les hemos dichos que era un cuento moderno, que en este caso acabó en divorcio.