Según cuenta el 'Aftonbladet', durante la campaña a la presidencia francesa, Nicolas Sarkozy, que además de enamoradizo es rematadamente vanidoso, gastó casi 40 mil euros en "pinturillas". Así, a lo largo de esa campaña, que duró 34 días, "el presi", dotado con un cutis verdoso y granuliento bastante feo, derrochó casi mil euros diarios en embellecerse. Estas cifras, que han sido facilitadas por una auditoría nacional gala, muestran la presunción del "premier" y confirman la hipótesis de que un físico agraciado tiene el don de atraer a la gente. Es decir, gran parte de los ciudadanos (sobre todo las mujeres) votan a los candidatos más agraciados. ¿Conquistó con o sin maquillaje a Carla Bruni?