Harry y Chelsy hacen buena pareja. No lo decimos sólo porque sean jóvenes, guapos y ricos, sino por su enorme afición por las juergas nocturnas. Chelsy se ha recorrido uno por uno todos los locales de moda londinenses, con o sin la compañía del príncipe, y la prensa le ha podido ver en situaciones de lo más comprometidas. No es lo que se dice una gran influencia para el joven príncipe, que ya de por si necesita poco para montarla.