En 1991, cansada de intentar despuntar sin obtener resultados, Tara (Carmen) se traslada a Los Angeles, California. Ahí conoció a Prince, que le rebautizó como Carmen Electra. Prince le dio el nombre de Carmen por que pensaba que tenía la sensualidad de la Carmen de Bizet, pero con el halo de una diosa, la griega Electra. Él la trató de ayudar para conseguir un contrato con una discográfica, cosa que llevó a cabo aunque el álbum no tuvo salida.