En pleno apogeo de su carrera, la buena de Carmen conoció al chico malo de la NBA, Dennis Rodman, campeón con los Chicago Bulls de la liga de baloncesto más importante del mundo. Genial jugador pero todo un marciano en la vida pública, con tatuajes, tintes, piercings y vestimentas excéntricas que le dieron más popularidad fuera que dentro de la cancha. Un rebelde con o sin causa que llevó al altar a la guapa de la Electra, a la que abandonó en siete días alegando que estaba chiflada.... ¡¡siete días con él es como para acabar loca!!