Si por algo se le conoce cuando juega Maria Sharapova es porque se le oye más allá de la pista donde juega. Los gritos, para muchos intencionados, de la tenista son ya míticos. La prensa más conservadora, sobre todo en ciertos países, los han tachado de pornográficos, alimentando una polémica que nada tiene que ver con su juego. En los últimos partidos, la bella Maria ha intentado silenciar esta peculiaridad tan suya, aunque no lo ha conseguido ¡esperemos que no lo logre!