Los múltiples romances surgieron conforme Anna fue adquiriendo más y más fama. Los primeros nombres cayeron del lado deportivo: Sergei Federov y Pavel Bure, ambos jugadores de la NHL, la liga nacional de hockey hielo de Estados Unidos. Los dos rusos no dijeron ni 'mu', conscientes de la suerte de ser emparejados con tal mujer, pero ella se lo tomaba a la tremenda y se enfadaba en las ruedas de prensa. Por la época, Anna había anunciado a bombo y platillo su virginidad (al estilo Britney) y estos rumores enturbiaban su imagen de niña cándida.