El maestro Ortega Cano atraviesa uno de sus peores momentos en lo personal. La muerte de su esposa, la gran Rocío Jurado, le ha sumido en una profunda depresión contra la que lucha cada día por sus dos hijos adoptados, Gloria Camila y José Fernando. Ortega Cano dejó los toros para dedicarse por entero a ellos, una vez sabida la terrible enfermedad que debilitaba día a día a su amada Rocío. José dedica ahora su tiempo en su ganado, mientras medita si volver a los ruedos.