La mujer de Tom Cruise se calzó las zapatillas de deporte y se colocó el chandal y se lío a correr junto a miles de personas el maratón más famoso del mundo, el de Nueva York. Katie fue previsora y se inscribió con un alias, así los 'paparazzi' no le daban caza (que los hay muy rápidos) y la prensa no informaba de su tiempo. La mejor recompensa de Katie vino cuando llegó a meta, con el beso de su maridín y su hija, Suri. Aguantar a Tom si que es una carrera de fondo.