Por todas las fases del estado de ánimo ha pasado Isabel Pantoja desde que el juez Torres ordenara su detención y su ingreso en el calabozo. Esa noche fue sin duda la peor de su vida, ya que permaneció incomunicada hasta al mediodía del día siguiente. De esas primeras horas ya se ha sabido que aguantó el tipo delante de su familia, pero que en la soledad del calabozo se derrumbó, y más cuando tuvo que dejar sus huellas dactilares y posar de frente y perfil en la ficha policial. Ahora su estado es de indignación por lo que ella considera una injusticia.