El últimop regalo de David a Victoria no se cuelga del cuello, pero tiene diamantes; no se pone en la muñeca, pero está hecho de platino; no es un jacuzzi pero da un "gustirriñín". El último capricho de la 'posh' ha sido un vibrador valorado en la friolera de 2 millones de dólares, casi millón y medio de euros. Al parecer los juguetes eróticos de lujo es lo más en Hollywood y ella, que está en plena mudanza, no quiere ser menos: si hay que practicar el onanismo, mejor con clase... ¡¡está pija no nos cambia!!