El amor también falla entre los grandes mandatarios del mundo. El presidente francés Nicolas Sarkozy protagonizó uno de los acontecimientos más sonados del año cuando anunció de forma oficial (era un secreto a voces) que se divorciaba de su esposa, Cecilia Sarkozy, la mujer que ayudó a suavizar su marcado carácter conservador durante la campaña electoral. Cecilia, una mujer discreta con un pasado un poco turbio, asegura que quiere vivir en la sombra y no ser un obstáculo para la labor de su ex marido.