Las curvas son uno de los identificativos de Salma Hayek. Pero, aún así, se ha comentado en más de una ocasión que ella llegó a rezar para tener un escote despampanante.
¿Cierto? Pues sí. La actriz confesó al respecto que "de pequeña, cuando iba con mi madre a la iglesia, me mojaba las manos con agua bendita y pedía que Dios me diera algo de busto".