"Creo que Dios es un vibrador gigante en el cielo... una fuerza vibrante de increíble energía". Una joya de la literatura del siglo XXI, este hombre merece el Premio Pulitzer. Ahora me queda una duda: si Dios es un vibrador (gigante), los creyentes son 'vibrador-adictos', a lo que vamos, que les mola el onanismo que no veas... ahora entiendo lo del celivato y la fe.