Diana y Carlos eran un matrimonio modelo, todo el mundo quería tenerlos en su país, en su fiesta o en su reunión. Una imagen que contrastaba con la realidad. Hasta 1985, la pareja no mostró desavenencias en público pero a partir de 1986 la prensa sensacionalista británica comenzó a publicar rumores de crisis matrimonial. La pareja tenía al año más de 500 compromisos oficiales y dejaba de hacer vida familiar junto a sus hijos. La familia trataba de mostrar una imagen de unidad pero los frecuentes viajes en solitario de la Princesa y los insistentes rumores de infidelidad por parte de ambos miembros dejaban cada vez más a la luz la evidencia. El nombre de Camilla Parker Bowles, una ex novia de Carlos que se había divorciado de su primer marido, comenzaba a sonar con fuerza.