Lo mejor para una actriz es no tener rasgos demasiado marcados, porque así te da la posibilidad de interpretar casi cualquier papel. Jessica Alba tiene esa suerte: su padre es mexicano, aunque afincado en EE.UU, su madre es danesa, con descendencia canadiense. No se queda ahí la mezcla, ya que en su árbol genealógico encontramos antepasados en Francia, Inglaterra e Italia. Sólo así podría ser tan guapa.