La familia real británica no gana para los sustos que le da el príncipe Enrique. Y es que ni cuando se formaliza deja de sorprender. El tercero en la línea de sucesión al trono británico será enviado a Iraq para comandar un batallón en mayo de 2007, ahí es nada. "No voy a pasar por Sandhurst para después quedarme en casa haciendo el vago mientras mis colegas luchan por nuestro país en Iraq", ha dicho el príncipe, según declaraciones recogidas por The Daily Telegraph.