La gala de los Oscar es el escenario perfecto para llamar la atención, y Pe, que de tonta no tiene un pelo, lo sabe muy bien. La ocasión era perfecta: el Oscar estaba cantado a favor de Almodóvar, tenía complicidad con su compañero de presentación y un vestido, ¡que vestido!, de lo más traicionero. Sólo quedaba el grito: ¡¡¡Peeeeeeeedro!!! y así se convirtió en la imagen más repetida en todas las televisiones de medio mundo.