Mónaco se vistió de luto con la muerte del Príncipe Rainiero, el 6 de abril de 2005, a los 81 años y tras haber estado ingresado durante largo tiempo durantes los últimos años. La familia real, tan escandalosa en otras ocasiones, hizo piña en el entierro del monarca y la posterior coronación del Príncipe Alberto II. Precisamente el nuevo rey protagonizaba antes de la muerte de su padre otro escándalo real, al conocerse el rostro de Alexandre, el vástago que Alberto tuvo junto a la azafata togolesa, Nicole Coste.