Kate Moss consiguió la portada menos deseada de su carrera. La modelo británica era fotografiada consumiendo cocaína en el estudio de grabación de su novio, Pete Doherty, junto con unos amigos. El juicio público no se hizo esperar y la top tuvo que abandonar el país a toda mecha. Tras unos meses en un centro de desintoxicación, Kate ha vuelto con fuerza a la moda, con contratos millonarios, muy superiores a los que perdió cuando salieron las imágenes.