Carlos de Inglaterra y Camilla Parker Bowles contraían matrimonio el 9 de mayo de este año en la boda real más importante del año. El castillo de Windsor, residencia habitual del Príncipe de Inglaterra, se convertía en el escenario del enlace entre los eternos amantes, a pesar de la reticencia de la reina Isabel II, que no asistió a la ceremonia civil. Camilla se convertía así en duquesa de Cornualles, futura reina consorte de los británicos, que poco a poco han ido aceptándola. Los hijos de ambos asistieron a la austera ceremonia, lejos del boato expedido en la primera boda del Príncipe con Diana Spencer, Lady Di.