Uno de los deberes del heredero a cualquier Corona es perpetuar la monarquía, asegurar su continuidad. Los príncipes europeos se lo han tomado a pecho y en poco tiempo han tenido sendos hijos, en su mayoría niñas. Haakon y Mette-Marit fueron padres de una niña el 24 de enero de 2004, la heredera de la Corona, que lleva el nombre de Ingrid Alexandra y podrá subir al trono al no haber leyes en Noruega que primen al varón. Ella es la verdadera culpable de que la imagen de sus padres subiera muchos enteros, ya que hace las delicias del pueblo noruego.