Una pareja de campeonato que luce sonrisa en los pocos actos a los que acuden, ya que sus oblifgaciones como padres no les permiten distraerse en actos más o menos banales. Lance Armstrong ha encontrado un gran apoyo en su mujer, Sheryl Crow, tras las acusaciones de dopaje por parte de la prensa francesa, empeñada en desmerecer el trabajo del nortemaericano en el Tour de Francia.