Como buen sumiller que es, Juan García Postigo ha sabido aplicar sus cinco sentido para conseguir su objetivo, ser el hombre más bello del planeta. Juan ha tenido un reinado como Míster España de lo más discreto, esperando su momento, sin dar escándalos a la prensa rosa y es que, como el buen vino, la paciencia y el tiempo le han colocado en su lugar.