Esta edición, la organización del concurso se había planteado aumentar la exigencia a sus concursantes. Además de mostrar las patentes cualidades estéticas que poseen, los aspirantes a Míster Mundo han tenido que demostrar habilidades deportivas y de talento. Para ello, qué mejor escenario que una isla tropical al estilo de "El mañana nunca muere". La isla china de Hainan se ha convertido en un auténtico circuito de pruebas físicas como "escalar montañas, nadar, remar y experimentar las aventuras de la isla", según ha informado Julia Morleu, dirigente de la organización.