
Jesulín de Ubrique hace tiempo que dejó de preocuparse de las grandes ferias y reparte la madurez de aquel toreo excéntrico que le llevó a la fama por otras plazas de toros. Aunque él no quiera que su vida privada supere en importancia a su trabajo, el toro de la prensa roja ya le ha dado una cuantas cornadas sacando a la luz pública supuestas aventuras amorosas sórdidas y de mala reputación.
Nadie discute de su temple, del que siempre hizo gala, aunque a menudo quedara oculto tras la heterodoxia de sus pases y maneras; y un conocimiento que le permite manejar sin apuros a sus oponentes. Otro asunto es que esta aparente ortodoxia sea capaz de conectar como antes con los públicos, que saben más del torero gaditano por la telebasura que por los programas taurinos. Jesús Janeiro fue un novillero bullidor y muy popular, que formó parte de aquella generación de aspirantes a toreros que despertó grandes esperanzas entre los aficionados.
Una época de oro de las novilladas que para él se cerró con una prematura alternativa, que tomó con tan sólo quince años en la localidad francesa de Nimes. A partir de ahí su popularidad aumentó a la vez que crecía la polémica en torno a él, una forma de estar en el centro del huracán que en el fondo nunca le ha abandonado.
Atrás quedaron aquellos pases de la tortilla, aquel encimismo temerario, aquellos maratones de torear tres festejos en un sólo día, aquellas corridas sólo para mujeres que su primer apoderado manejó con habilidad de showman y que hicieron de la exhibición de lencería un factor más para que la prensa no precisamente taurina siguiera paso a paso las andanzas de aquel joven dicharachero, mientras la afición más exigente le dio en buena parte la espalda.
En la actualidad Jesulín está casado con María José Campanario, enfermera de profesión. Con ella trajo al mundo a su segunda hija y con ella también se calmaron, en buena medida, los ríos de rumores que le relacionaban semana tras semana con una chica distinta. Ahora los dardos y las apuestas de la prensa del corazón apuntan a la duración que tendrá su matrimonio con la ‘Campa’.
Sin duda que la mala reputación amorosa persigue al famoso torero. Todas sus supuestas aventuras traen adjunta a una mujer, recuerdos de éstas y relatos morbosos que se pagan muy bien en los programas de televisión. Esto explica, en parte, por qué Jesulín se siente atacado por varios frentes. La prensa rosa, sus supuestos rollitos de torero millonario y, sobre todo, el vendaval que es Belén Esteban. Con ella tuvo a su primogénita, Andreita, por quien la Esteban le exige, plató en plató, mayor atención y un mejor comportamiento como padre.
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