
Aunque tarde o temprano hubiese brillado igual por su calidad, seguro que si Vitor Borba Ferreira no hubiese adoptado el apodo de Rivaldo a la mayoría nos costaría más recordar su nombre.
Un buen nombre es el primer paso para crear una buena marca. Rivaldo eso lo sabe muy bién porque encarna al deportista de altísimo nivel dotado de gran olfato para el márqueting deportivo. Demostró su mano dura en los tratos al negociar en 1999 su subida de contrato con el Barça, que había pagado por él 4.000 millones por arrancárselo al Deportivo en 1997.
Sin duda, su esfuerzo por cobrar por el valor que él cree que tiene no sería el mismo si sus inicios no hubiesen sido tan duros como fueron: su familia era muy pobre por lo que él vendía souvenirs en la playa de Recife y andaba cada día 25 kilómetros para ir a entrenar porque no tenía dinero para el autobús.
Considerado el mejor jugador carioca del mundo, juntamente con Ronaldo, es un creador de fútbol espectáculo: es capaz de hacer globos impresionantes y de marcar goles desde 40 metros. Es la zurda de oro de la liga española, un magnífico delantero: creativo y resolutivo.
Cuando Rivaldo se fue de Galicia los directivos del Deportivo de la Coruña acusaron al Barça de haber comprado a un precio razonable un jugador que ellos habían convertido en crack. Antes de llegar al fútbol español, la trayectoria ascendente de Rivaldo le llevó por cuatro equipos brasileños.
Fue a las olimpiadas de atlanta con su selección, y aunque consiguieron la medalla de plata, le culparon por la derrota en semifinales ante Nigeria. En 1998 hace ganar la liga al Barça y en el 99 consigue la Copa América. En 1999 le coronan como el mejor jugador del mundo: la máxima distinción de la FIFA y el Balón de Oro de la revista France Football, entre otros. Por eso se permitió el lujo de presionar al Barça para convertirlo en el jugador mejor pagado del 2000: más de 1.000 millones anuales.
En el 2002 se desvincula del Barça enmedio de un ambiente algo enrarecido. Es entonces cuando el Milan ve una gran oportunidad y no se lo piensa: Rivaldo ficha para los italianos.
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