
19/02/2008 VMT
-¿Qué le anima a desfilar?
-La calidad. TCN me encanta y es de las marcas por las cuales apetece volver. No estoy desfilando muy a menudo. Me encuentro en otra etapa y quiero tener mucho cuidado con lo que hago. Nunca he sentenciado una retirada, pero sí he cambiado de ritmo.
-¿Por qué?
-Porque es un momento que coincide con mi maternidad y es más calmado, viajo menos... Y empiezo a irme por otras ramas, diferentes a la moda.
-¿Añora la vorágine de antaño?
-¿Nada! Lo de viajar, nada. Lo de tirarme todo el día en Cibeles desfilando, sí. Más que por los desfiles, que sí me gustaban, porque ahí atrás, en el "backstage", había un ambiente muy chulo.
-¿Se refiere a trabajar con las modelos de su generación, sus amigas?
-Éramos amigas entre nosotras y además muy amigas de los diseñadores, de los peluqueros, maquilladores... Éramos todos una panda muy divertida, muy efervescente. Aquello te daba muchas ganas de madrugar y de trabajar mil horas porque estabas siempre muy bien rodeado. Las pasarelas de Gaudí y de Cibeles son los mejores recuerdos que yo tengo.
-¿No había rivalidad?
-La justa. No mucho. La envidia productiva: «Qué guapa estás, cómo me gustaría llevar a mí ese vestido...». Pero nada de poner a la compañera chinchetas en los zapatos, como cuentan de otras épocas. Criticonas somos todas, porque somos mujeres. Pero era básicamente como cuando se juntan las amigas.
-Esas amigas son ahora madres y están en otra historia.
-Es el vivo ejemplo de lo rápido que va esta profesión. Hace nada éramos todas novatas y ahora, con treinta años, ya somos veteranas.
-Ahora vive en Madrid. ¿Se va a instalar ahí?
-Yo qué sé... Estamos en un impasse.
-¿Cómo se encuentra de ánimo?
-Estoy bien. Soy una mujer más fuerte de lo que pensaba. Pero bueno, voy día a día, poquito a poquito...
-¿Pensando en la reconciliación?
-La decisión ahora no es ésa. La decisión ahora es la separación y lo estamos haciendo "guay". Los tres: el niño, él y yo, lo estamos haciendo muy bien. Espero que todo siga así, porque somos buena gente.
-¿Si se queda en Madrid será por su hijo?
-De todo un poco, pero ésa es una razón de peso. Me parece muy importante que el papá y el niño estén juntos.
-Trabajo no le falta. ¿Pensaba que sería tan fácil regresar tras la maternidad?
-No. Al contrario, me ha sorprendido muchísimo. Ha sido como una vuelta gratis en el tiovivo.
-Y el cuerpo le ha respondido…
-Nos pasa a muchas mujeres. La leyenda de que nos estropeamos después de la maternidad es falsa. Al contrario, mejoramos, quizá por la intensidad de correr detrás del crío. Y se te pone otra luz en la cara, hay más seguridad en una misma. Al final, todas somos capaces de compaginar trabajo y maternidad. Con la lengua fuera, pero podemos. Ahora mismo vengo de dejar al niño en la guardería. Acaba de hacer tres años y está hecho un charlatán.
-¿A quién se parece Pablo?
-Se parece mucho a los dos. Pero bueno, tiene mis colores, es rubio de ojos claros.
-¿Le gusta el papel de madre?
-Me gusta, pero no soy madre coraje, de echarme al crío encima y tirar para adelante. Yo sé delegar, confío mucho en la función de la familia y puedo permitirme algo de ayuda.
"Tomates" y "Pimientos"
-¿Desfilar en ropa interior intimida?
-Siempre me ha creado inseguridad y eso que lo he hecho muchísimo, y con mi cuerpo en diferentes estados. Pero siempre me mentalizo. Pienso que si la gente me contrata y a ellos les gusta mi cuerpo, será que mi cuerpo no está mal. Es cierto que al lado de los palitos con los que desfilo, yo siempre he tenido un poco más de carne y me ha dado inseguridad ser más generosa que otras en la pasarela. Pero intento creerme que si me contratan es por algo. Además, con los años voy adquiriendo seguridad. Sé cuáles son mis puntos débiles y estoy haciendo ejercicio, cosa que a los 25 años no hacía. He descubierto el "jogging". Yo salgo mucho a andar rápido. Es sencillo y muy gustoso, con la música a cuestas.
-Además, ejerce de columnista.
-Estoy aprendiendo mucho. He tenido la suerte de que me hayan dado siempre buenas oportunidades. Me dan el espacio y yo lo aprovecho. Pero ni como modelo ni como columnista tengo otra preparación que lo que es la vida.
-Ha escrito incluso sobre la desaparición del "Tomate". ¿Se alegra?
-Me alegro, pero con pinzas, con reservas. Porque no me creo que esto se haya acabado del todo. Se termina el "Tomate", pero seguro que empieza el "Pimiento".
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