
17/10/2007 VMT
-¿Es muy exigente en los hoteles?
-Qué va. No soy de pedir a las cinco de la mañana una "crêpe" de arándanos. Yo abro el minibar y con lo que haya me conformo.
-¿Este es su año?
-Desde 2006 me están diciendo lo mismo. Y me apasiona, porque la verdad es que están siendo dos años muy buenos a nivel personal y profesional. Es duro, porque son aviones constantes, y es mucho jaleo a la hora de organizar tu vida privada... Pero, mira, palos a gusto no duelen.
-¿Cómo lleva el día a día?
-Un poco complicado, porque el trabajo está absorbiendo casi todo mi tiempo. Ahora mismo, estoy con "Hospital Central" y con "Camera Café". Además, tengo un montón de campañas publicitarias. Todas las semanas hay eventos, galas... Esta noche estoy en una fiesta y mañana, a las ocho de la mañana, otra vez grabando.
-Su personaje de Mónica, en "Cámera Café" es bastante frívolo.
-Mónica es la diosa de hielo.
-¿Y usted?
-Gracias a Dios, no. Pero sé hacérmelo cuando toca. Si hay que ser dura y dar la imagen de que puedes con todo, se da. Yo, ante un problemón, a priori, no soy de las personas que se vienen abajo. Al revés. Luego, cuando ya ha pasado todo, a lo mejor me da el bajón. Pero, normalmente, cuando estoy sola y en casa.
-¿No teme que la identifiquen con Mónica?
-No ha ocurrido, porque tengo detrás muchos años de trabajo y he defendido muchos registros. En "Hospital Central" interpreto a Verónica, que es la antítesis de Mónica. Ella es psiquiatra, y una mujer humana, llana, divertida...
-¿Le gusta hacer de psicóloga con los amigos?
-Sí, sí, totalmente. De hecho, mi casa es una consulta de psicología. Mis amigos entran por la puerta y lo primero que me dicen es: "Tengo un problema, ponme un vino y escúchame".
-Será que es usted buena oyente.
-Hago lo que puedo. Pero semanalmente tenemos nuestras reuniones para arreglar el mundo.
-¿Y usted a quién se confiesa?
-Tengo dos grandes pilares en mi vida que son mi representante, que es más bien una auténtica amiga, con la que mantengo conversaciones hasta la una y las dos de la mañana... y mi madre, porque una madre lo es todo.
-¿Lamenta a veces no ejercer como abogada laboralista, su carrera?
-No lo echo de menos, porque sigo solucionando esos pequeños enredos de mis amigos. Cuando se les acaba el contrato y cosas así, siempre les asesoro.
-La veo muy protectora.
-Bueno, es que mi núcleo de amigos en Madrid somos todos gente joven que hemos venido de fuera y hemos formado nuestra pequeña gran familia. Nos ayudamos unos a otros.
-¿Formará pronto otro tipo de familia, más convencional?
-Quiero ser madre, pero no pronto. Tengo 27 años y creo que me queda tiempo por delante para planteármelo. Con el ritmo de trabajo que llevo ahora mismo es algo impensable.
-Algo de tiempo tendrá que sacar para su pareja, Carlos Moyá.
-De eso prefiero no hablar. Sólo diré que tengo el corazón fuerte y sano.
-Una vez me dijo que antes de enamorarse hay que tener una relación de amistad.
-Sigo pensando lo mismo. Lo primero es una relación de calidad humana. Tiene que haber unos pilares y una conexión con esa persona. Luego eso evoluciona y ya le podemos etiquetar de novio, amante, amigo, marido... Pero si se cae la etiqueta, sigue quedando la amistad. Aún así, ya digo que intento mantener mi vida personal al margen.
-Supongo que no porque Carlos Moyá se lo haya impuesto.
-A mí, en mi vida, no me impone nadie nada. Aquí o llegamos todos a un consenso o la cosa no funciona. Soy yo la que no quiero hablar de mi intimidad. Porque tampoco creo que tenga interés.
-También me dijo una vez que se considera una "novia a la fuga".
-Sigo siéndolo. Es que a mí las cosas para toda la vida... Me parece muy bonito, pero no considero que haya que firmar un papel o hacer un evento público con doscientos invitados para querer a alguien.
-Así que es usted difícil de casar.
-Difícil, no. Dificilísima. Es una lucha que tengo con mis amigas de toda la vida, que no lo entienden.
-Porque además le gusta la soledad.
-Claro que sí. Para estar bien con el mundo y con el entorno tienes que estar bien contigo misma primero. Claro que vivir sola tiene esas dificultades, como que de pronto se te funde una bombilla y si no la cambias tú…
-¿No tiene quien le cambie una bombilla?
-Ahí no voy a entrar. Sólo digo que viviendo sola te lo tienes que hacer tú todo. Pero eso también te ayuda a crecer. Yo creo que, si estás en el mundo, o te enfrentas a lo que viene o más vale retirarse. Y yo soy una Capricornio muy "currante" y muy cabezota.
PROGRAMAS DEL CORAZÓN. Los más vistos, los más criticados, ¿qué opinas de ellos?, ¿más regulación o es libertad de expresion? Opina