
31/07/2007 VMT
Muchos tours ,vueltas y giros, casi 400 discos de oro, medio centenar de platino y el único de uranio entregado por vender más de 50 millones de copias. Raphael sigue siendo aquel prodigio de la canción.
—¿No será uranio enriquecido? —¡Qué va! Si es una capita de ná . Está encerrado en cristal. Con eso poco daño vana hacer. —¿En España lo tiene alguien? —¿El uranio o el disco? —El disco de uranio, maestro. —No tengo la menor idea. No voy preguntando: ¿Tú qué tienes? Me pueden contestar mal. —¿Tiene miedo escénico? —Me siento muy bien sobre el escenario desde hace cuatro años. He aprendido bastante. Sorprendentemente ha sido la temporada de conciertos más espléndida que he hecho en 48 años. Ahora quiero estar más cerca de mi público, con las canciones que piden y quieren. —Recupera «Escándalo», «Ave María», «La noche», «El golfo»... la banda sonora de una generación para nada perdida. —Tenga en cuenta que yo pertenezco a la gran familia musical española desde hace 48 años. Pero no soy hombre de nostalgias, ni vivo del recuerdo.Me importa el futuro.
—¿Cansa más Jekyll o Hyde...? —Un concierto es cansado. Pero desde mi trasplante todo lo llevo más tranquilo. Y no sudo. —El futuro le sonríe, y usted a la vida le muestra su mejor sonrisa. —Tengo una inmensa suerte. La gente siempre me ha apoyado, ha estado detrás empujando, y más en los últimos tiempos. A ver si tengo las luces suficientes y el control sobre mí para dar por terminada mi carrera en el momento más importante: de auge porque quiero dejar ese recuerdo. —¿Se mira al espejo? —Si yo fuera un artista de espejo haría todos los días la misma cosa. Ahora eso se lleva mucho porque estudian en academias donde tienen muchos espejos delante. Lo vemos por televisión. Nunca tuve un espejo para mirarme; menos mal. —Han pasado años intensamente exprimidos. ¿Sigue en forma? —Totalmente. Esa es una canción testimonio, muy biográfica, que me hizo Enrique Bunbury, y un acierto. Ahora estoy en perfectas condiciones. —¿Retrasará el final? —Todo lo que pueda. Ojo: retrasaré «mi» final, no «el final». —¿Qué es el amor para Raphael?
—El que encuentro en mi mujer, hijos, amigos, en la vida. —Cuénteme la suya . —La vida es una maravilla. Hay que buscarle las vueltas y ver siempre lo positivo que te deja cuando amanece el sol. —¿Alguna asignatura pendiente? —Las cosas que quería hacerlas hice. Ahora que voy a hacer una cosa con varios artistas que han estado vigentes durante mi medio siglo de carrera cantaré con muchos con los que no pude cantar antes. Quizá hubiera sido sorpresivo y fantástico un dúo Serrat- Raphael, porque marcamos, música de tanto tiempo... por lo menos por antigüedad. —¿Qué tiene el amor que mueve montañas? —Lo mueve todo. Amor, y la ilusión a los 20, 30, 40, 50... Apuesto por ella. Un artista que deja de tener ilusión se muere. —¿Es profeta en su tierra? —Un poco sí, bastante .Disfruto con mi trabajo. El día queme levante y diga, «¡bah!», ese día no iré a ningún lado. No haré giras de despedida porque, como me conozco bien, si me despido sé que a los tres meses voy a volver. —¿Y el día que se vaya...? —...Me iré. ¿Dónde está Raphael? De vacaciones por ahí. Haré mutis y ya no saldré.
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