
05/06/2007 Vocento VMT
-¿Se siente cómoda como imagen de una determinada marca?
-Mucho, porque Tous es una marca en la que creo y cuando estás en un proyecto que te gusta se trabaja mejor.
-¿Ha hecho cosas en las que no creía?
-He participado con diseñadores o marcas con las que no comulgo del todo, pero jamás he hecho cosas que vayan en contra de mis valores y mis principios o algo que pueda afectar a mi imagen.
-¿Cuánto hacía que no pisaba su país?
-Tan sólo diez días. Es que, por casualidad, tuve que viajar por otro trabajo. Pero a veces paso meses sin pasar por aquí.
-¿Se ha traído a su hija?
-No. Manuela se ha quedado, porque no quería agotarla en un viaje de sólo tres días.
-¿Qué siente cada vez que vuelve?
-Ganas de comerme mi país, de devorar cada segundo y de disfrutar a tope. Pero no por nostalgia. Me encuentro muy a gusto en España. Es simplemente que cuando estás lejos de tu tierra la vives con más ganas cada vez que regresas.
-¿Se ve viviendo en el DF?
-No lo descarto, porque aquí tengo buenos amigos. Pero confieso que me asusta un poco una ciudad tan inmensa y estresante. Yo me he criado en Puerto Vallarta, y creo que me veo más viviendo al lado de la playa, aunque en realidad nací en Guadalajara.
Mando en casa
-La cuna del mariachi…
-¿Y del tequila!
-¿Es tan machista el mexicano como dicen?
-En México todavía hay mucho machismo, desde luego, pero no es un machismo mal llevado ni grosero; ni como el que impera en los países árabes, donde sí se llega a perder el respeto a la mujer. Quizá estamos educados de una forma más tradicional, más antigua que en España, pero es por la forma que tenemos aquí de concebir la familia. La mujer mexicana tiene mucho carácter y ha sabido defenderse bien del machismo. Ella es la que manda en casa.
-¿Tiene usted mucho carácter?
-Lo tengo. Y creo que sé darme a valer. En eso soy muy mexicana.
-Según un dicho, el hombre mexicano siempre tiene la última palabra…
-Y esa última palabra es: «Sí, amor, lo que tú digas». (Risas) Conozco el dicho. Y algo de ello hay.
-¿Su hija ha salido a usted?
-Manuela tiene también carácter. Pero sobre todo es mexicana en lo mucho que le gusta la comida picante. A nosotros de niños nos ponen picante hasta en los caramelos, y yo la he educado así. También hablando tiene expresiones como "Órale, ándale...". Es muy graciosa. En verano cumplirá ya seis años y está aprendiendo piano y violín. Por suerte no ha sacado mi mal oído. Yo le veo una vena artística importante.
-¿Hace planes a largo plazo?
-Las mujeres tendemos a ello, pero he aprendido a no hacerlos.
-¿Han sido duros para usted los últimos meses?
-El balance es positivo, porque por fin se empiezan a ver los frutos de mi trabajo como actriz en "Los Serrano". Estoy encantada con esa serie y mi personaje, Celia, parece que se consolida.
-Me refería a la aparición del hijo secreto de Alejandro Sanz. ¿Se ha sentido una víctima?
-Nunca he ido de víctima y nunca iré. Eso lo dejo para las telenovelas.
Límites
-Sé que lee libros de crecimiento personal. ¿En qué está ahora?
-Ahora mismo estoy trabajando mucho la tolerancia. Creo que si la fomentáramos el mundo iría mejor.
-¿Hasta qué punto hay que ser tolerante con la pareja?
-Hasta el punto en el que algo empiece a hacerte daño. Pero no sólo en una pareja, sino en cualquier relación amistosa o familiar. Se puede ser tolerante mientras te sientas bien. De lo contrario, hay que aprender a poner límites.
-¿Usted lo ha aprendido?
-Digamos que cada vez tengo más claros cuáles son los límites de lo que acepto y no acepto en mi vida.
-Valeria, la madre del otro hijo de Alejandro, ha hablado, y mucho, de su relación, su familia...
-Yo no soy quién para juzgar a nadie, pero hay cosas que obviamente no comparto. Nunca hablaré de la relación de mi hija con su hermano por no alimentar el morbo, y porque es algo que afecta a menores de edad y eso es sagrado.
-Alejandro Sanz ha suspendido parte de su gira. ¿Debemos preocuparnos?
-No, no. Alejandro está bien. Lo que tiene es estrés, y con su ritmo de trabajo es lógico. Pero no hay que asustarse porque sólo es puro agotamiento.
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