
04/04/2006 VMT
-¿Hay algo que no se dejaría hacer en el pelo?
-Desde que estoy en la tele, nunca me lo he cortado. Pero, en general, me adapto bien a cualquier peinado; no soy nada caprichosa.
-Creo que estudia un master de Comunicación y Moda.
-Ése ya lo terminé. Ahora estoy cursando otro de Comunicación y Empresa. Es mi cuarto master. Y, además de eso, soy socia en una cadena de peluquerías.
-¿Sus días tienen 48 horas?
-Efectivamente. Tengo mucho lío, pero lo llevo bien. El secreto está en organizarse mucho y ser una persona coherente y ordenada con tu vida. Este es el momento, tengo que aprovecharlo. Y eso significa que el lunes me toca Barcelona, porque tengo allí "Mira quién baila" y "Corazón de...". El martes, Prado del Rey... Un día tengo un desfile, otro una presentación...Y así andamos.
-¿Ha sido un regalo "Mira quién baila"?
-Totalmente. Estoy muy contenta porque he tenido la oportunidad de conocer a gente fantástica, que me ha aportado mucho. Además, también tenía ganas de cambiar de registro. Y encima, tener a cuatro o cinco millones de personas viéndote es un chollo.
Pasión por los estudios
-En ese programa está más suelta.
-Yo pensaba que no tenía la necesidad, pero la gente ha agradecido que enseñe otras facetas de mí. Y la verdad es que me siento muy a gusto.
-¿El hecho de estar casada con un bailarín le da ventaja?
-Igor hace clásico y esto son bailes de salón. Pero sí que viene bien, porque ya llevo muchos años viendo coreografías y montajes.
-¿Es muy bailona?
-Sí, lo soy. Creo que todos tenemos un bailón dentro, pero también soy muy torpe.
-No creo; usted, tan alta y estilizada…
-Que sí. Es que cuando más grande eres, más difícil resulta coordinar el cuerpo.
-¿Por qué esa afición suya a estudiar?
-Me gusta aprender. Me quedé con las ganas. Tuve que dejar los estudios, murió mi madre... Yo tenía 17 años, y me quedó siempre la cosa esa de estudiar. Hice una carrera intermedia, que está bien, pero a mí me gusta seguir formándome. Los master son un lujo, porque escuchas a gente que sabe mucho.
-Sus fines de semana serán sagrados para la familia…
-Sí, con la "peque", por supuesto.
-Hay quien define la adopción como algo más pleno que la maternidad biológica.
-No sé, pero el que se anima a adoptar, son tantos los pasos que hay que dar y tanto el sacrificio a nivel emocional que, de verdad, tiene mucho mérito.
-Usted dio el paso. Pero supongo que la gratificación compensa.
-Por supuesto, con creces. Es un proyecto muy bonito. Noa, mi hija, cumplirá cinco años el 1 de mayo y está muy linda.
-¿Es la típica madre vasca, es decir, autoritaria?
-Sí, sí. Soy muy sargento. Luego está el padre, que es un buenazo. Pero es que el matriarcado en nuestra tierra, ya sabe... A mí la niña me mira y me pregunta: "Amatxu, ¿qué?". Me mira para saber si puede o no puede. Y me alegro porque está muy bien centrada, educada, y tiene un referente muy claro. Y más en el caso de una niña que lo necesita.
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